Morbo y censuras en el cine cubano

Tomado de: La Joven Cuba

Por: Javier Gómez Sánchez

Santa-y-Andrés-Carlos-LechugaEn estos días los medios digitales dedicados a la política cubana han tomado súbitamente interés en el cine nacional. El motivo de atención es la película Santa y Andrés del director Carlos Lechuga. Uno puede preguntarse la razón por la que medios políticos se interesan en una obra de arte.

La palabra mágica: Censura.

Nunca se fijarán en su valor artístico, nunca en la estructura del guión, en el ritmo dramático, en las interpretaciones, en la iluminación, en la dirección de arte. Jamás criticarán si hubo anacronismos, un salto de eje o un error de continuidad.

Pero la película les resulta en extremo interesante. Todos han hablado de ella, casi ninguno la ha visto.

Debo admitir que yo tampoco. Pero como la mayoría de los que la defiende o condena tampoco lo ha hecho, ese detalle parece no tener importancia.

En definitiva, esto no se trata de una película.

Pero por respeto al arte como profesión, no puedo hablar de una obra que no conozco. Además a estas alturas si la película tiene o no calidad, si es cinematográficamente trascendente o memorable, ya no es importante.

En todo caso lo siento por ella. Tal vez ir acompañada el resto de la vida por eso, sea lo más lamentable para una obra de arte y sus creadores. Lo mejor que le puede pasar a un cineasta es que todos hablen de su película porque todos la han visto. No hay valor artístico en variar la fórmula.

Entonces valdría más hablar del cine cubano que se hace hoy. ver más

El plan nacional

Por: Harold Cárdenas Lema

El tiempo en que el destino de Cuba lo podía decidir un puñado de hombres ya pasó. Vivimos en un país con niveles de instrucción elevados, donde existe una esfera pública que debate constantemente sobre los cambios sociopolíticos, donde los jóvenes están ansiosos por construir su propio legado y rechazan el papel de herederos acríticos que les ha sido asignado. Esta es la isla donde sobra inteligencia colectiva para hacer política y generar consenso. Este es el barco del que muchos se han lanzado al agua por la ausencia de un horizonte, por la incertidumbre sobre el futuro. ¿Existirá una hoja de ruta para salir de nuestra terrible circunstancia? Quizás. ¿Es eso suficiente? No lo creo.

Nuestro país tiene mil y un problemas por resolver, algunos producto del bloqueo y otros muy nuestros. Siempre he escuchado algunos decir que existe un plan para resolverlos, sin saber si son teóricos de la conspiración o personas mejor informadas que yo. Supongo que exista, moverse sin un rumbo definido sería una improvisación voluntarista más que espero hayamos superado. El punto es que este plan no se socializa, no se conoce y lo desconocido no se puede apoyar. Hasta ahora se ha hecho política en nuestro país sobre la base del respaldo alcanzado al triunfo de la Revolución y en condiciones de hostilidad extranjera. En el nuevo contexto y con las contradicciones acumuladas, toca generar nuevos consensos.

La popularidad del proyecto nacional como contraparte y rechazo a los gobiernos anteriores significó un cheque en blanco a la dirección del país que le ha dado margen para su desempeño, incluso para el error. Esto ha permitido la perseverancia y unidad en torno a un objetivo común. Sucede que este consenso se conformó hace más de medio siglo, con una generación que conocía el capitalismo, que vivió la Ley de Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización. Mi generación solo conoce el Período Especial, las vicisitudes y el resquebrajamiento de los valores. ¿Puede funcionar el mismo consenso con nosotros? No creo. ver más

¿Quién mató al amor? ¿El interés? ¿La necesidad?

Sé que muchos leerán de forma reflexiva mis palabras y otros mayormente mujeres criticaran mi forma de pensar, pero ante todo aún sigo viendo la mujer como un sagrado tesoro, y no la estoy discriminando, pero si reflexionando sobre el momento en que se vive por estos días, luego del periodo especial. ¿Por qué esa denigrante pérdida de valores?

EE9C84ElCEBDCEB9E2808Bs20JCDicen por ahí y varias veces lo he citado en mis “Cartas de amor” que como dice mi abuelo “El amor y el interés fueron al campo un día y desde ese día perdimos al amor”, una amiga hace unos años me comentó “Cuando la necesidad entra por la puerta el amor sale por la ventana”, de más está decirlo que no estoy de acuerdo con esa frase porque donde hay amor verdadero no entran ni las balas.

Hace poco una chica mucho más joven que yo me dijo con estas palabras que me causaron una carcajada. “Papi cuando me vas a invitar a salir, pero lleva mucho dinero que yo soy cara” me tuve que reír y le contesté “Lo siento, yo no gasto el dinero en P…”. Me parte el corazón cada vez que veo a alguien vanagloriándose por haberse gastado “un menudo” con tal o mas cual mujer de hermosas protuberancias que si no tuviera dinero no se la “comería”. ¿Acaso las mujeres se comen? Lo más curioso es que hasta tienen precios y todo… ni que se vendieran en el mercado agropecuario, aunque si están tan caras como los productos que se venden ahí. ver más