Conflictos

 

Miércoles, sol radiante y fuerte, pero así y todo me aventure a caminar por una calle que me provoca recuerdos recientes. Me dispuse pese a todo, a disfrutar de mi paseo vespertino. Menuda sorpresa la escena que viví, cuando una niña de solo apenas 3 o 4 años, jugaba a los que casi todos hacíamos con esa edad.
La niña con un pequeño espejo proyectaba la luz que incidía en el, a la pared o el piso por el cual transitaba. Esto visto así, no proyecta sorpresa, es más bien un hecho frecuente cuando describimos este mágico reflejo que a esa edad ni logramos entender. Lo sorprendente, fue la actitud de la abuela que a pleno grito exclamo “ Camina… o te rompo el espejo !.
A veces analizamos la agresividad de los niños y jóvenes, sus actitudes pese a su edad y no le encontramos una explicación racional del porqué ?. Esas muestras de agresividad puede ser con otros niños, personas o con la propia familia. Hasta el niño o joven más dócil puede manifestar en alguna ocasión rasgos agresivos. Un menor que agrede, golpea, atropella, rompe adrede cristales o ventanas, apedrea a un animal o le grita a sus padres “no te metas en mi vida” puede estar expresando la necesidad que tiene de afectos y su actitud puede ser un aviso alarmante.
Por otro lado casi siempre ante estas actitudes agresivas la reacción del adulto es de irritación y de cólera. Ello no hace más que empeorar la situación y puede formarse un circulo: Agresividad Adulto+Agresividad Niño+Agresividad Joven= Crisis de Desorganización
Cuando uno es joven, suele considerar al adulto un entrometido y abusador de poder, solo porque en ellos recae nuestra educación.
Cuando uno es mayor, cree que la juventud constituye un mal necesario, que solo los años pueden curar.
Sin embargo el conflicto bien puede disminuir, sin ambos lados se respetan y aprenden a negociar
Negociar es el proceso de dialogar, comentar, discutir, polemizar, alegar o rebatir para llegar a un acuerdo y resolver un conflicto, que satisfaga a cada una de las partes.

Estas conductas pueden prevenirse o neutralizarse con una adecuada organización hogareña y mucho amor y comprensión.
Los padres van inculcando a sus hijos todo un conjunto de valores y concepciones, no solo a través de lo que expresan, sino también a través de sus actitudes y conducta que los hijos van asimilando y contribuyen de manera decisiva a su estabilidad y salud afectiva