Volar en Cubana

Tomado de El Toque
Harold Cárdenas Lema

Esta es una historia amarga. Comienza con la torpeza, prosigue con la prepotencia y no tiene un final feliz, al menos hasta ahora.cubana_aviacion

Comencemos por el principio. Cada seis meses se reúne un grupo de jóvenes blogueros cubanos que con sus ahorros y ganas de compartir, se dan cita siempre en un lugar distinto de Cuba. Mayo era el mes escogido para vernos en Holguín y todo fue perfecto hasta el regreso. El 15 de mayo conocimos a detalle lo que es volar en Cubana de Aviación.

Visitar Holguín para esta guerrilla de blogueros no es alojarse en hoteles y hacer el típico recorrido turista. Gracias a las gestiones de amigos y el apoyo de varias instituciones nos alojamos en becas estudiantiles y campismos con condiciones muy modestas.

La mitad del tiempo estuvimos en Mayarí y otros municipios en zonas intrincadas. Llamarse “guerrilla” para alojarse en hoteles y permanecer en capitales de provincia, sería una inconsecuencia. Somos un grupo pacífico compuesto por personas de casi todas las provincias del país.

Esta historia será breve pero vale contar su preámbulo: el momento de sacar los pasajes nacionales en La Habana. Para esto hay que madrugar y cuando llegas al buró de reservaciones en Infanta llegando al Malecón son las 6:00am, haces el número 47 de los 60 que se venderán ese día. Terminas a las 12 del mediodía pero esa ha sido la parte fácil.

El encuentro de blogueros transcurre sin contratiempos hasta que debemos regresar algunos al occidente de la isla. Llegamos al aeropuerto de Holguín en el transporte público de la ciudad, temprano y tranquilos de regresar a casa. Vamos con nuestras maletas a hacer el check-in y surge un problema imprevisto. El pasaje reservado para cinco de nosotros en La Habana está en el sistema computarizado de la aerolínea para cuatro días más tarde. Es un gran problema.

Llegamos a la oficina del jefe del aeropuerto en funciones, nos explica que la compañía tiene registradas esas fechas y no puede hacer nada al respecto. Mostramos las reservas en nuestro poder, que siempre son inteligibles pero al parecer muestran dos fechas de regreso, la actual y otra de cuatro días después. Comienza una negociación a ver si la aerolínea nos puede ayudar a solucionar un conflicto difícil porque después de una semana en provincia varios de nosotros están ya sin recursos y otros tienen compromisos de trabajo.

Cubana de Aviación se desentiende de cualquier responsabilidad a pesar de que el error haya sido en su sistema informático, en sus operaciones. Lo normal en una aerolínea es que el perjuicio causado sea cubierto por ellos o al menos busquen alternativas para ayudar al cliente. Esto no ocurrió, la única respuesta fue: regresen en cuatro días.  Esta actitud poco profesional, aunque lamentable, es una regularidad ya en muchos servicios nacionales, pero no es lo que provoca este post.

En el momento que estamos buscando soluciones en la oficina del funcionario, entra una persona que se identifica como jefe de operaciones de la aerolínea en la Habana y volaría precisamente en ese vuelo. Le pedimos alguna alternativa o explicación y con aliento a alcohol responde que regresemos a donde estábamos y esperemos cuatro días. Le preguntamos: “¿a Mayarí?”El señor responde una andanadas de comentarios haciendo énfasis en que no discutamos porque la reserva fue hecha por una conocida nuestra de la cual él es jefe. El chantaje ya era demasiado pero no pudimos responder siquiera porque dio la espalda y nos dejó hablando solos. Así, con la impotencia de no poder hacer nada ante una autoridad que se desentiende de su mal funcionamiento y un jefe que da la espalda para no escuchar razones, quedamos esperando a que quizás sobraran asientos. Y sobraron por suerte.

Casos así ocurren todos los días por la total desprotección que tiene el individuo respecto a la autoridad, la falta de empatía y poco profesionalismo de muchas instituciones. ¿Qué podemos hacer en nuestro caso? En Cuba hay solo una aerolínea para vuelos nacionales y para colmo su gestión es manejada por funcionarios que no rinden cuenta pública de sus funciones. No hay mucho que se pueda hacer cuando se choca contra una roca inamovible, en apariencia.

Quizás esta historia tiene un final feliz y es que pudimos tomar todos el vuelo. Pero, ¿era tan difícil ofrecernos ayuda, decir que harían todo lo posible por ayudar? ¿Era tan difícil escuchar las razones de quienes no son responsables de un error informático? No quisieron decirnos nunca la identidad del jefe que nos maltrató, porque supuestamente estaba en condición de pasajero.

Tengo entendido que un funcionario público no deja de serlo cuando termina su horario laboral, que cuando nos habló no estaba hablando de béisbol sino de su trabajo precisamente y que lo hizo en la oficina de atención a la población interrumpiendo la conversación que teníamos con el encargado del aeropuerto holguinero.

Advertí al inicio que esta es una historia amarga porque no se trata de una experiencia con Cubana de Aviación ni de casos puntuales. El mal funcionamiento, la indolencia y los abusos de poder son expresión de problemas mayores, aplazados en su solución. Y lo peor es que por cada acto de prepotencia impune quien paga los platos rotos es el proyecto nacional, cada jefe autoritario se escuda detrás de un carnet y muchas injusticias no tienen final feliz. Hasta que decidamos hacer algo al respecto, hasta que seamos ciudadanos con la responsabilidad de asumir nuestros derechos y deberes socialmente. Hasta que Cubana de Aviación se vea obligada a dar un mejor servicio.

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