Lo importante y lo imprescindible

http://www.defondos.com/wallpaper/La-Familia-Shrek.htmlDesde bien temprano en nuestras vidas comenzamos (de forma inconsciente) a plantearnos un cúmulo de cosas que son importante y desde ese punto de vista organizamos nuestro día.

En nuestros primeros años, entre otras cosas priorizamos el juego, luego, un poco más adelante, nuestros estudios, obtención de una carrera o hacernos de un oficio, graduarnos (independientemente del nivel educacional), desempeñarnos como trabajadores, y en los casos con una correcta formación de valores, hacerlo lo mejor posible, pero en algún punto de este trayecto llegan los hijos; ellos nos cambian la vida, mueven nuestras prioridades o deberían moverlas por su propio bien.

Muchas veces no nos percatamos con la suficiente claridad de cuán importante somos en la vida de nuestros hijos y continuamos priorizando nuestro trabajo (en el mejor de los casos), las amistades, salidas, y así en un largo etcétera. Nuestros hijos, planificados o no, necesitan de nuestra presencia y constancia para su formación íntegra. Desde los primeros años de vida, aún cuando pensemos que no son capaces de comprendernos, debemos conversar con ellos, manifestándoles explícitamente nuestro amor, eso los ayuda a formar una personalidad fuerte, segura.

Más adelante, en la etapa escolar, debemos buscar el tiempo para ayudarlos con las labores escolares (aún cuando muchas veces tengamos que primero repasar los contenidos), pero teniendo la precaución de no hacérselas, sino enseñarlos a pensar o a encontrar la mejor solución; de esta forma comprenderán que por muy difíciles que sean sus problemas, siempre podrán contar con nuestro apoyo para ayudarles a vislumbrar los posibles caminos a seguir, pero la decisión siempre será la suya.

Durante toda su infancia y adolescencia ellos deben constituir nuestra prioridad, en la medida de lo posible, y desde edades bien tempranas, debemos explicarles de forma clara y concisa los “por qué” de los “sí se puede” o “no se puede” y, lo más importante, escuchar sus argumentos, para poder lograr el diálogo. En muchos casos aprenderemos de ellos, eso se los aseguro. Si este ejercicio se comienza en la infancia, que es una edad menos complicada, en la adolescencia ya se habrá creado el ambiente de confianza tan necesario para transitar esta etapa.

Muchos padres (padre o madre) se desviven por comprarle un juguete o algún accesorio caro al niño, para lo cual muchas veces tienen que permanecer durante largas jornadas laborales, luego al llegar a casa se vinculan con las labores hogareñas y la atención particularizada al niño se ve drásticamente disminuida. Es evidente que en estos casos el listado de prioridades de esos padres no es el correcto. Acciones como estas, por desgracia demasiado comunes, lejos de formar adecuadamente al pequeño, lo deforman, pues le siembran el amor por las cosas materiales y lo que es peor su formación afectiva se ve afectada.

Es cierto que nuestro trabajo es importante, somos responsables de dar lo mejor de cada uno en cada labor que realizamos, es importante lograr el sustento económico de nuestra familia, pero no debemos olvidar nunca que es IMPRESCINDIBLE dedicarles tiempo y amor a nuestros hijos.

No podemos olvidar que somos responsables, antes de todo, de su correcta formación como personas de bien, equilibradas psicológicamente, seguras, empáticas, firmes, etcétera. Los padres somos quienes sembramos en nuestros hijos los valores éticos que en el futuro le ayudarán a tomar las decisiones más difíciles que lo guiarán a salvar las situaciones más complejas que la vida, inexorablemente, les presentará.

Tomado de: Jagueyenses en la red

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