Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios.

Mañana  se cumplirán 48 años de la caída en combarte del “El rubio de la columna del el Ché en Bolivia” Jesús Suárez Gayol hombre entrañable primera sangre cubana derramada en Bolivia.Jesussuarezgayol

“Las páginas de nuestra historia están enaltecidas por una pléyade de jóvenes, quienes con arrojo acudieron al llamado de la Patria para romper las cadenas que la subyugaban. Muchos de los que no perecieron en la contienda continuaron la lucha contra el mayor enemigo de los pueblos: el imperialismo.

“Jesús Suárez Gayol fue uno de esos jóvenes que tomó las armas de la insurrección y junto a las fuerzas del Che participó en los combates que le dieron que le dieron la victoria a la Revolución cubana. En la construcción económica del país tuvo varias responsabilidades en la Industria azucarera.

“Enarbolando las banderas del internacionalismo se incorporó a la guerrilla boliviana con el seudónimo de “el Rubio”. Antes de su partida dejó una carta dirigida no solamente a su hijo, sino a las jóvenes generaciones.

“La bala que segó la vida del Capitán Jesús Suárez Gayol, el 10 de abril de 1966, puso, a la vez, otra estrella que nos ilumina el camino.”

Jesús Suárez Gayol fue consecuente con la afirmación que le sirvió de párrafo final a la carta que dirigió a su madre doña Aurora Gayol:

…”Cuando se es revolucionario verdadero se siente la necesidad de servir a la Revolución desde los lugares más difíciles, en los puestos de vanguardia.”…

 CARTA DE DESPEDIDA DE JESÚS SUÁREZ GAYOL A SU HIJO.

Esta carta marcó mucho en mi vida el día que la leí  por primera vez aquel miércoles 10 de abril de 1996  en  donde tuve el honor y la satisfacción de conocer a Jesús Félix Suárez Balvaña hijo de este gran hombre.

Compañero Jesús Félix Suárez. Habana, Cuba

Querido hijo:

Son muchos los motivos que me impulsan a escribirte estas líneas que hago en circunstancias muy similares y que habrás de leer cuando el tiempo transcurra, cuando seas mayor y puedas entender cabalmente la decisión que he tomado.

Hoy estás a punto de cumplir cuatro años, eres para mí la prometedora esperanza de que seas el hombre que aspiro y la alegría extraordinaria que ha llenado mi vida en los pocos momentos en que he podido estar a tu lado.

Eres mi único hijo y pienso que sería imperdonable marcharme a cumplir con el deber que mi condición de revolucionario me dicta y que puede costarme la vida y no dejarte escrito tan siquiera algo de las cosas que te diría si pudiera verte crecer a mi lado.

He tenido la suerte extraordinaria de vivir una etapa trascendental de nuestra historia. Cuba, nuestra Patria, nuestro pueblo, realiza una de las más grandes epopeyas que registra la historia de la humanidad.

Está haciendo su Revolución frente a las circunstancias más adversas y ha emergido victoriosa ante cada amenaza y ante cada agresión.

Nuestro pueblo marcha hoy con paso firme hacia un futuro feliz; dueño de su destino, trabaja ardorosamente, consciente de lo que realiza y por qué lo realiza. Pero esto, que no es otra cosa que el ejercicio de un legítimo derecho de los pueblos a escoger su destino y su futuro, ha concitado contra nuestra Patria el odio de la reacción internacional y principalmente del imperialismo norteamericano.

Ello es así porque la Revolución cubana no es tan sólo la derrota concreta que el imperialismo ha recibido en el pequeño pedazo del mundo que es el territorio de nuestro país, mucho más que eso, la Revolución cubana es el ejemplo vivo que señala a otros pueblos el camino de su liberación.

Pueblos a los que el imperialismo exprime, explota y de los cuales se nutre, pueblos que no pueden, como el nuestro, construir su porvenir, donde millones de hombres y mujeres entregan su esfuerzo para el enriquecimiento de unos pocos, donde miles y miles de niños como tú y aún más pequeños que tú, mueren sin asistencia médica, niños que no tiene escuela ni maestro y a los que espera la miseria y la ignorancia, fiel compañera que va siempre del brazo de la explotación.

Es por eso que el deber de un revolucionario cubano, en esta etapa se extiende más allá de los límites físicos de nuestro país y está allí dondequiera que exista la explotación, dondequiera que el imperialismo clave sus garras para extraer la sangre de los pueblos. Es esta interpretación de mi deber como revolucionario lo que me impulsa a marchar fuera de mi Patria a luchar, con las armas en la mano, contra el imperialismo.

Conozco los riesgos que ello entraña, sé que dejo atrás mis afectos mayores, mis seres más queridos, pero al mismo tiempo me invade la alegría y el orgullo incomparable de saber que paso a ocupar un puesto de vanguardia en esta lucha muerte de los pueblos frente a sus explotadores.

Entre esos seres más queridos, en primerísimo lugar, te encuentras tú, mi hijo. Mucho hubiera querido estar a tu lado en todo el proceso de tu formación y verte cristalizar como hombre y revolucionario. Eso me será muy difícil dada la decisión que he tomado, confío en que mi ejemplo y herencia moral que constituye una vida dedicada por completo a la causa revolucionaria, unido a la educación que recibirás por crecer en un pueblo en Revolución, suplan con creces mi ausencia.

Aspiro a que tú comprendas esta decisión mía y jamás me la reproches. Aspiro, creo que es una legítima aspiración de padre, a que vivas orgulloso de mí y contribuir así a tu felicidad ya que no puedo con mi compañía, proporcionarte las pequeñas alegrías que la generalidad de los padres ofrecen a sus hijos.

Quiero que estudies con ahínco y te prepares lo mejor que puedas para impulsar con tu esfuerzo la obra revolucionaria. No creo, por lo menos así lo espero, que tengas que empuñar las armas para luchar por el bienestar de la humanidad; tu campo de acción será la ciencia, la técnica, el trabajo creador cualquiera que éste fuese: desde esos frentes también se lucha por las buenas causas, en ellos también hay heroísmo y gloria cuando el revolucionario se entrega con pasión, con dedicación, con ardor.

Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios.

Cuando un revolucionario se acomoda comienza a descomponerse y a dejar de serlo. Quiero que siempre veas el bienestar común como único medio de obtener el bienestar propio. Cuando un revolucionario comienza a recibir beneficios que aún su pueblo no puede recibir, comienza esa descomposición; si no es que ha dejado ya de serlo.

Mantente siempre vigilante y defiende tu Revolución con celo y con fiereza. Ha costado mucha sangre y representa mucho para los pueblos del mundo.

Quiero que seas siempre sincero, cabal, abierto. Prefiere siempre la verdad por dura que esta sea. Debes ser reflexivo ante las críticas y al mismo tiempo defender tu criterio sin vacilaciones cuando sea honesto. Rechaza la lisonja y la adulonería y no la practiques nunca. Sé siempre el más severo crítico de ti mismo. Cuando esta carta tú leas ya conocerás sin duda muchas de las hermosas páginas que escribiera José Martí, hay unos versos sencillos del Apóstol que se titulan: “Yugo y Estrella”, pues bien, léelos y medítalos y recuerda que quiero, antes las alternativas que la vida te ofrezca, tú siempre escojas “la estrella que ilumina y mata”.

Quiero que tú seas un digno hijo de tu gran Patria. Que seas un revolucionario, un comunista.

Te abraza tu padre,

Jesús Suárez Gayol.

 

Su poema favorito de José Martí

Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:
Flor de mi seno, Homagno generoso
De mí y del mundo copia suma,
Pez que en ave y corcel y hombre se torna,
Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida: ve y escoge.
Éste, es un yugo: quien lo acepta, goza:
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los señores, duerme en paja
Caliente, y tiene rica y ancha avena.
Ésta, oh misterio que de mí naciste
Cual la cumbre nació de la montaña
Ésta, que alumbra y mata, es una estrella:
Como que riega luz, los pecadores
Huyen de quien la lleva, y en la vida,
Cual un monstruo de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz se queda solo.
Pero el hombre que al buey sin pena imita,
Buey vuelve a ser, y en apagado bruto
La escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella sin temor se ciñe,
¡Como que crea, crece!
Cuando al mundo
De su copa el licor vació ya el vivo:
Cuando, para manjar de la sangrienta
Fiesta humana, sacó contento y grave
Su propio corazón: cuando a los vientos
De Norte y Sur virtió su voz sagrada,?
La estrella como un manto, en luz lo envuelve,
Se enciende, como a fiesta, el aire claro,
Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
¡Se oye que un paso más sube en la sombra!

Dame el yugo, oh mi madre, de manera
Que puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata.

Fuentes 

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article63730

http://www.ecured.cu/index.php/Jes%C3%BAs_Su%C3%A1rez_Gayol

Un comentario en “Quiero que rechaces siempre lo fácil, lo cómodo. Todo lo que enaltece y honra implica sacrificios.

  1. Este artículo es muy interesante ya que recordar a nuestros mártires es como volver a la historia, en la cual se derramó tanta sangre para tener la patria de hoy día, por lo que próceres como estos serán inmortalizados en el recuerdo de cada cubano.

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