Bahía de Malagueta, “Río de Luna” Mi Jíbara querida

Imagen-046Ahora que el calor “azota” sin piedad, las personas acuden a las playas por miles, tras la búsqueda de un buen esparcimiento, que  contribuya a la vez a paliar el estrés y las altas temperaturas.

Lo mismo sucede en Cuba que en cualquiera de las naciones vecinas o no, donde hay climas benignos y balnearios, ríos, lagos y presas e incluso el mar abierto.

Aunque existen, son muy raras las personas a quienes no les gusta el baño de mar y tal preferencia conlleva a que multitudes se concentren en esas áreas, con el consiguiente deterioro del entorno.

A las acciones depredadoras del género humano se suma entonces el sostenido incremento del nivel de los mares, propiciado por el cambio climático. Frente a ese panorama se imponen medidas definitorias y rápidas, como las asumidas por Cuba.

Y aunque el destino cubano se encuentra enfrascado en la diversificación de su producto turístico, aún y por largo tiempo prevalecerá a la cabeza de tales ofertas, la modalidad de sol y playa, razón más que sobrada para la preservación de tan populares dominios.

La educación de la población encaminada a la protección de las playas, la reposición de la arena en las áreas urgidas de ella y la eliminación de construcciones  levantadas casi en el límite de las costas, constituyen de las primeras acciones puestas en marcha.

Precisamente, las edificaciones a ras del mar resulta una de  las causas de la erosión de las más de 400 playas cubanas, con un ritmo de retroceso de la línea de costa estimado en más de un metro por año.

En la zona costera de la “Villa Azul de Cuba”, donde hay numerosas playas utilizadas para el disfrute y recreación de vacacionistas, se está llevando a cabo una reestructuración y demolición de las construcciones las cuales se encontraban encima de la línea costera  para evitar su perdida, contribuyendo con el proceso que se lleva a cabo en nuestro país, dicho proceso está demoliendo en ocasiones edificaciones que costaron dinero al estado y al pueblo, esto pasa al plan vacacional de Punta de Picua en la Bahía de Malagueta en el territorio Puerto Padrense dedicado a la recreación y el esparcimiento de los trabajadores de las Áreas Agroforestales y Azucareras, así como toda la población Vázquez  y su periferia,  donde la gran mayoría de estas casas de veranero pertenecen a pobladores de estas localidades; Así como las edificaciones del plan vacacional de las Empresa de la Agricultura  “Antonio Guiteras” y Azucarera del mismo, muchas edificaciones de esta última instalación están a más de 200 metros de la “Duna” la cual no existe porque dicha bahía está casi totalmente cubierta de un suelo arenoso fangoso serán demolidas, al ser la bahía de Malagueta una bahía de bolsa y de una profundidad que no sobre pasa los 3 metros de profundidad en pleamar en el cañón de Arca, que es la parte más honda de la bahía,  los fuertes oleajes no afectan la costa debido al poco movimiento de las olas por la circulación del viento.

Hoy en esta localidad costera se están demoliendo edificaciones que están y otras que no están al alcance de las olas ni encima de la duna las que no violan el  “Decreto Ley 112” con fecha 8 de agosto del 2000 donde dice en su sección segunda, en su artículo 4 inciso b define que “Playa” ecosistema de la zona costera, constituido por materiales sueltos de diferentes espesor en áreas emergidas y submarinas que manifiesta procesos de erosión y acumulación por alteraciones de origen natural o antrópico, con cambios en la dinámica de su perfil; pertenecen a ella las barras submarinas, las bermas y las dunas. En su inciso f considera que en los sectores de zona costera que, por causas naturales o artificiales, no sea posible la identificación de los tipos descritos en los incisos anteriores, el límite haciatierra se extiende 20 metros a partir de donde hayan alcanzado las olas de los mayores temporales conocidos o, cuando lo supere, la línea de pleamar máxima equinoccial.

El límite exterior de la zona costera hacia el mar, será el borde de la plataforma insular del territorio, regularmente a profundidades entre 100 y 200 metros.

Lo que me preocupa es que hay pocos que construyen y sí muchos que destruyen, que no les ha importado nada el gasto de recursos y el dinero del pueblo derrochado, es conveniente que las entidades estatales dadas a la tarea preserven no solo el medio ambiente sino también los intereses del estado y a su vez los del pueblo La playa de la Jíbara desde sus inicios tiene incidencia con el municipio de Puerto Padre es parte de su historia y del surgimiento del Movimiento 26 de julio.

Fuentes.

Investigaciones personales de Yury Ramón Castelló Dieguez

Deja un comentario

El nombre y el correo electrónico son necesarios. Tu correo electrónico no será publicado.