¿Bariay, Baracoa o Puerto Padre? ¡Portus Partis!

DibujoHace poco durante mis vacaciones estuve recorriendo el territorio del norte tunero, me picaba la curiosidad sobre el tema del descubrimiento de Cuba, he desempolvado algunos escritos que despertaron mi espíritu aventurero y me decidí a recorrer algunos lugares de este terruño conocedor de dos de las bahías mencionadas en anteriores escritos me remonté a Manatí viejo y corroboré lo que aquí a continuación expongo así como la parte del litoral norte entre Playa La Herradura y la entrada de la bahía de Puerto Padre (El San Salvador de Colón)

En Manatí viejo un lugar muy hermoso hoy lleno de maleza costera encontré muchos datos que me llamaron la atención que aquí se mencionan entre ellos “El Estero de Colón” ¿Por qué Estero de Colón? ¿Coincidencia o realidad?

Al final hay una historia sobre su llegada

La gran aventura de Cristóbal Colón vuelve a ser noticia. El viaje colombino, comparable, por su esencia y sus consecuencias, a estos sucesos. Sus significados histórico-culturales son tratados con gran frecuencia en publicaciones y distintos medios informativos. El “descubrimiento” de América por Colón; uno de esos temas especiales es la dilucidación de su primer puerto de desembarco en Cuba.

A finales del siglo XIX y en las primeras décadas de este siglo, tuvo lugar un importante movimiento intelectual que involucró a numerosos investigadores nacionales y foráneos, en un intento loable de dar respuesta a las innumerables interrogantes de la derrota del primer viaje colombino, esfuerzo que tuvo su momento cimero en la organización de un célebre concurso convocado por la Sociedad Colombista Panamericana y el Lyceum de La Habana para el segundo semestre del año 1936, que logra situar en la cúspide de la noticia, toda referencia al mundo colombino y sus prolegómenos. Permítasenos hacer notar que aquel jurado no pudo emitir un fallo definitivo en cuanto al tema de la convocatoria, respecto a establecer cuál de los puertos de las costas orientales de la Isla, tuvo el privilegio de ser el bautizado por Colón con la antonomasia del nombre del creador: San Salvador.

A dicho concurso se presentaron once trabajos de diferentes investigadores y personalidades científicas de la Isla, defendiendo uno u otro puerto de nuestras costas los trabajos presentados al concurso pudo perfilar elementos probatorios concluyentes acerca del punto. El jurado reconoce que, indiscutiblemente, puede establecerse un “tramo colombino de desembarco” o zona de mayor probabilidad.

Según constó en el informe final del jurado, entre todas las tesis defendidas, se recomendó para ser publicada, por su acabado y seriedad científica en el tratamiento de su argumentación, la de los Sres. S. M. Parajón y J. Van der Gucht, que emprendieron la defensa de Bariay. En décadas posteriores nuevos trabajos sobre el tema retomaron la defensa de Bariay, siendo los más conocidos los de S. E. Morison (1942) y A. N. Jiménez (1985).

Puede generalizarse que, entre todos, son tres los puntos de nuestras costas que más interés han recabado por parte de los investigadores de la ruta de Colón, y a los que más estudios se les ha dedicado para demostrar su identificación con el primer puerto de desembarco en Cuba: Gibara, Bariay y Puerto Padre. El equipo que ha realizado la investigación que aquí se da a conocer por primera vez a los lectores, tuvo en cuenta los más destacados de todos estos trabajos. Durante el proceso de indagación bibliográfica nos resultó sugerente el hecho de que hombres de reconocido mérito intelectual como Rodolfo Cronau, J. V. Fox y Silverio Jarrín, desde finales del siglo XIX, advierten evidencias a favor de Puerto Padre.

Nuestra premisa de trabajo consistió en aceptar como válidas todas las hipótesis anteriores y articular un proceso probatorio a nivel de los puntos esenciales de demostración que son, a saber, los datos de tipo geográfico, cartográfico, lingüístico, arqueológico y toponímico, en que puede desglosarse la información que Colón ofrece en el Diario de Navegación , la única fuente documental que ha quedado de los hechos de ese primer viaje.

La falta de un estudio consecuente y riguroso ha podido suplirse hoy día, no solo por la disposición de nuevos recursos tecnológicos, sino principalmente gracias al acervo de información que representan todas las investigaciones sobre el tema colombino que han sido publicadas.

Nuestro equipo se proyectó en su trabajo a partir de un reconocimiento tácito de los peligros a que conduce una elección un tanto parcial y unilateral de los métodos de investigación, tal como puede suceder al circunscribir a un único aspecto, como el geográfico o el arqueológico, la cadena demostrativa, minimizando o anulando otros aspectos de igual o mayor importancia. Se trabajó con el Diario de Navegación en calidad de data,.

Luego de haber analizado con la mayor congruencia todas las variantes posibles, los resultados nos condujeron, por vías muy diversas, hacia un mismo punto: el San Salvador colombino de las costas de Cuba no puede ser Bariay, concluyendo ello por la cantidad de errores que se cometen en su defensa y las incongruencias a las cuales se llega, así como por un número relativamente alto de cuestiones que quedan por dilucidar. Del mismo modo, a través de la misma vía de inferencias, nos ha sido posible establecer que ese puerto primado de Colón en la Isla, es la bahía de Puerto Padre, el Portus Patris que en los mapas del siglo XVI ya aparece, inexplicablemente, señalado junto a Baracoa y Nipe,

Colón avistó las costas cubanas al anochecer del sábado 27 de octubre. Había navegado, según refirió, las 17 leguas que lo separaban de las pequeñas islas y cayos de la Bahamas, las más próximas a la región costera oriental de Cuba. Al amanecer del día 28, presumiblemente durante las primeras horas de la mañana, arribaba a su primer puerto cubano, que nombró San Salvador, lugar donde dijese hechizado por las excelencias del paisaje, “…que es aquella isla la más hermosa que ojos hayan visto…”

Sobre los sucesos de ese primer día relató en su Diario de Navegación:

Domingo 28 de Octubre.

Fue allí en demanda de la isla de Cuba al Sursudueste, á la tierra della más cercana, y entró en un río muy hermoso y muy sin peligros de bajas ni otros inconvenientes, y toda la costa que anduvo por allí era muy hondo y muy limpio fasta tierra: tenia la boca del río doce brazos y es bien ancha para barloventear; surgió dentro, diz que á tiro de lombarda. Dice el Almirante que nunca tan hermosa cosa vido, lleno de árboles todo cercado el río, hermosos y verdes y diversos de los nuestros, con flores y con su fruto, cada uno de su manera. Aves muchas y pajaritos que cantaban muy dulcemente: había gran cantidad de palmas de otra manera que las de Guinea y de las nuestras; de una estatura mediana y los pies sin aquella camisa, y las hojas muy grandes, con las cuales cobijan las casas; la tierra muy llana: saltó el Almirante en la barca y fue á tierra, y llegó á dos casas que creyó ser de pescadores y que con temor se huyeron, en una de la cuales halló un perro que nunca ladró, y en ambas casas hallo redes de hilo de palma y cordeles, y anzuelo de cuerno, y fisgas de hueso y otros aparejos de pescar, y muchos huegos dentro, y creyó que en cada una casa se juntan muchas personas: mandó que no se tocase en cosa de todo ello, y así se hizo. La yerba era grande como en el Andalucía por Abril y Mayo. Hallo verdolagas muchas y bledos. Tornóse á la barca y anduvo por el río arriba un buen rato, y diz que era gran placer ver aquellas verduras y arboledas, y de las aves que no podia detallas para se volver. Dice que es aquella isla la más hermosa que ojos hayan visto, llena de muy buenos puertos y ríos hondos, y la mar que parecía que nunca se debia de alzar porque la yerba de la playa llegaba hasta cuasi el agua, la cual no suele llegar donde la mar es brava: hasta entonces no habia experimentado en todos aquellas islas que la mar fuese brava. La isla, dice, ques llena de montañas muy hermosas, aunque no son muy grandes en longura salvo altas, y toda la otra tierra es alta de la manera de Sicilia: llena es de muchas aguas, según pudo entender de los indios que consigo lleva, que tomó en la isla de Guanahani, los cuales le dicen por señas que hay diez ríos grandes, y que con canoas no la pueden cercar en veinte dias. Cuando iba á tierra con los navios salieron dos almadias ó canoas, y como vieron que los marineros entraban en la barca y remaban para ir á ver el fondo del río para saber donde habian de surgir, huyeron las canoas. Decian los indios que en aquella isla habia minas de oro y perlas, y vido el Almirante lugar apto para ellas y almejas, que es señal dellas, y entendia el Almirante que alli venian naos del Gran Can, y grandes, y que de alli á tierra firme habia jornada de diez dias. Llamó el Almirante aquel río y puerto de San Salvador.

La primera noticia que se aporta desde el primer párrafo del relato del día 28, es el haber entrado en “un río muy hermoso y sin peligros de bajos ni otros inconvenientes”.

La mayoría de los investigadores del tema colombino, independientemente de haberse pronunciado a favor de un puerto u otro, han coincidido, sin embargo, en reconocer que las naves de Colón encontraron fondeadero en la desembocadura de algún río o un accidente costero comparable al curso de un río.

Las características geográficas que Colón, en cuanto a los usos de la marinería, le tribuye a este “río” son:

• Tener la boca lo suficiente ancha como para poder realizar en ella la maniobra de barloventear.

• Poseer profundidades de hasta 12 brazas, cerca de 20 metros.

• No haber en él bajos ni otros inconvenientes para la navegación.

En todo el tramo colombino, considerado como la porción costera comprendida entre Puerto Padre y Samá, no existe ningún río que pueda asumir alguna de las tres responsabilidades fundamentales antes mencionadas. Además, todos los ríos y arroyos de esta región desembocan en bahías. A partir de esta circunstancia es preciso entonces colegir que Colón confunde determinado tipo de accidente costero con el curso de un río.

Esta cadena de razonamientos nos obliga a inferir que Colón arribó a alguna de las bahías de gollete comprendidas dentro del tramo mencionado, que satisface las condiciones generales como para ser confundida su entrada con un río como el descrito en el Diario.

Si limitamos las candidaturas a los puntos de Bariay y Puerto Padre, encontramos que Puerto Padre tiene todos los elementos a su favor por las razones siguientes:

• Es una bahía de bolsa, fenómeno típico del carso cubano, que se inicia con una rada anterior a partir de la cual se desarrolla un canal, cuyo curso, de aproximadamente 3 kilómetros de largo, tiene un ancho promedio del orden de los 300 metros.

• Posee profundidades apreciables cercanas a los 20 metros, (las doce brazas colombinas) tanto en la boca del canal como en distintas zonas de la rada exterior.

• Las fuertes corrientes del flujo y reflujo de mareas han perfilado el canal con una tortuosidad que lo hace muy semejante a los cursos de los grandes ríos europeos.

Otra de las exigencias que son condicionales ineludibles para la ubicación de San Salvador es la cuestión de las profundidades. Colón apunta que al sondear

El considerar los datos de tipo arqueológico que se ofrecen ese primer día nos lleva a una serie de reflexiones útiles:

Colón hizo mención de dos casas visitadas “que creyó ser de pescadores”, donde “hallo redes de hilo de palmas y cordeles y anzuelos de cuerno y fisgas de hueso y otros aparejos de pescar y muchos huegos dentro”.

• Colón encontró una pequeña locación aborigen en la costa, en la proximidad inmediata al sitio de desembarco.

• Por la descripción que hace de los objetos encontrados en las chozas puede establecerse que se trata de un grupo de pescadores-recolectores (no agricultores, pues no se mencionan cazuelas de barro no objetos tallados o de adorno, tan sobresalientes en las variantes culturales de esos grupos).

• Por la mención de solo dos casas debe tratarse de lo que aquí, en Arqueología, se clasifica como sitio de tercera magnitud.

Unos de los aspectos que muchos autores utilizaron contra Puerto Padre fue la supuesta inexistencia de residuarios aborígenes en esta zona y, sobre todo, en el perímetro costero, circunstancia que limitaba mucho la coincidencia de este puerto con los datos colombinos.

.Pero a partir de 1986 el grupo de estudiosos de la disciplina. Pero a partir de 1986 el grupo de estudios espeleo-arqueológicos ATABAEX-MANIABON ha realizado importantes descubrimientos que modifican radicalmente todo conocimiento anterior sobre la historia de la zona. En el área pericostera de la bahía de Puerto Padre se han localizado y clasificado los siguientes sitios:

• Socucho 1
• Socucho 2
• La Boca
• El Raíl
• Cayo Puerco 1 al 10
• Cayo Juan Claro
• Punta Gorda
• Playa del Indio 1 y 2

Dieciocho residuarios descubiertos entre 1986 y 1989.

Los estudios de clasificación de las muestras y evidencias arqueológicas encontrados en ellos permiten distribuirlos en dos fases de desarrollo socioeconómico:

Los sitios Socucho1 y 2, la Boca, y Playa del Indio 2 son cronológicamente clasificables como pescadores-recolectores y, presumiblemente, por sus características, de la variante cultural Guacanayabo (según la periodicidad del Dr. J. M. Guarch), tan difundida por las zonas costeras orientales de Cuba. Los demás sitios son de agricultores.

Así pues, en la misma entrada de la bahía se ubican cuatro sitios como candidatos al marco referencial del Diario de Navegación: Socucho 1 y 2, La Boca y el Raíl. El Raíl es un residuario de agricultores ceramistas caracterizado por la abundancia de fragmentos de cazuelas de barro y material lítico del taller de sílex; mezclados con ellos, en todas las capas asequibles, hemos encontrado restos de objetos de cerámica hispana muy tardía,.

Por todo lo anteriormente expuesto, este es el sitio de las costas de Puerto Padre con más elementos coincidentes con los datos de Colón. En la época de su existencia la visualización podía realizarse desde el mismo momento de aproximación a la entrada de la bahía y pudo llamar la atención del Almirante, hasta el punto de aproximarse en el bote y descender a tierra, operación fácilmente realizable pues el sitio se enclava en el borde de una pequeñita ensenada, de aguas bajas y tranquilas, donde se inicia el largo y caudaloso cañón de la bahía.

Podemos recordar que los otros lugares en donde el Almirante señaló que la tierra era llana se localizan, fundamentalmente, durante su recorrido por las Bahamas, pues en Cuba únicamente describió así la reconocida isleta de Cayo Moa. Las primeras islas descubiertas en las Bahamas: Watling, Rum y Long, que no presentan montañas, sino elevaciones de pocos metros de altura, fueron calificadas como llanas, acorde con el panorama que manifiestan; pero cuando arriba a la Isla Crokeed, no la describe de esta manera, sino que plantea que era más alta que las anteriores pues poseía algún “altillo” que la embellecía. Cuando escribe sobre otros puertos, donde la característica fundamental del paisaje resultan las elevaciones, a pesar de poseer alguna que otra región costera relativamente llana en las inmediaciones de las bahías, nunca planteó que la tierra era “llana”, siempre el paisaje fue descrito en función de sus montañas.

que “la isla es llena de montañas muy hermosas”?

La primera cita: “tierra muy llana”, es la característica fundamental del paisaje en la región de Puerto Padre.

En un radio de más de 10 Km no se observa ninguna elevación de relativa importancia, pues solo al Sur de la bahía, por ser de poca altitud y hallarse situada a tanta distancia, puede apenas divisarse la Loma de Puerto Padre a manera de un terreno elevado. Esta zona se enclava en la denominada Llanura del de Camagüey-Maniabón.

La anotación que sigue: “la isla es llena de montañas muy hermosas, no muy grandes en longura salvo altas”; también posee una explicación lógica. El Almirante describió estas elevaciones como “no muy grandes en longura”, pues desde el mar se muestran aisladas o en pequeños grupos. También continuó diciendo que eran altas, lo que explica teniendo en cuenta que, como se encuentran alejadas, se les puede suponer elevadas. Además, debemos tener presente que Colón pensaba haber arribado a Cypango (Japón) o al continente asiático, descritos por las leyendas y libros como lugares de altas montañas.

Del segundo día de estancia en Cuba, 29 de octubre, estando ya en Río de Mares, extraemos algunas líneas del Diario en las cuales se lee:

Señala la disposición del rio y del puerto que arriba dijo y nombro San Salvador, que tiene sus montañas hermosas y altas como la peña de los enamorados, y una dellas tiene encima otro montecillo á manera de una hermosa mezquita.

Al estudiar la bahía de Manatí, se comprueba que desde el mar es visible la Loma Dumañuecos , la cual posee una silueta especial por presentar en su parte más elevada un saliente que se puede observar a varios kilómetros y si bien desde la entrada de la bahía aparenta una forma cónica, cuando se navega hacia el occidente y se cambia el ángulo visual, se presenta de una manera que puede explicar las líneas anotadas en el Diario.

Podemos afirmar, además, que cuando se navega desde cualquier punto de la costa frente a la bahía de Puerto Padre, y hasta pasar punta Covarrubias, (aproximadamente a 13 kilómetros al Noroeste de la entrada de este puerto), se puede apreciar hacia el ESE, entre las elevaciones antes mencionadas del grupo Maniabón, que una de ellas, y solo una, se destaca por poseer una silueta peculiar: sobre uno de sus bordes se observa una cima redondeada, semejando la cúpula de una “mezquita”.

Manatí, es una bahía de bolsa con entrada de cuello de botella, conforma un canal de cerca de 6 kilómetros de largo, con una anchura promedio del orden de los 800 metros , o sea, con todas las apariencias de un gran río y que, por sus dimensiones, es casi tres beses más ancho que el canal de la bahía de Puerto Padre. También en la actualidad conserva profundidades comparables con las entradas por Colón en río de Mares, las cartas náuticas señalan para su boca y en la región anterior del canal sondeos de hasta 16 metros y por lo tanto los 13 metros en la boca y los 8 dentro del río de Mares pueden encontrarse cómodamente en este sitio.

Una frase muy significativa que define de un modo bastante claro el tipo de accidente que son San Salvador y río de Mares es: “…el agua de aquellos rios era salada a la boca…”. Colón muestra asombro, pues si no fuera así no hubiera destacado la particularidad de que ríos tan grandes no vertieran agua dulce (con los pequeños ríos de Bariay y Gibara no abría motivos para mostrar esta sorpresa). Ninguna otra bahía que no tengo los requisitos geográficos tomados como los cursos como los de los grandes ríos europeos podría llevar a semejante estado de asombro, y eso solo es posible en las formaciones de las bahías del tipo de las de Puerto Padre, Malagueta y Manatí que, además, satisfacen el modelo expuesto por Colón en cuanto a dimensiones y profundidades de una manera asombrosa.

Manatí, cumple a plenitud con las exigencia pues como puede observarse en las cartas y hojas topográficas de esta bahía, inmediatamente al comienzo del canal su boca se amplía aproximadamente 1 200 metros y conforma una especie de lago marino “muy hondo”, con profundidades que tocan en algunos puntos hasta 16 metros y, como afirmó el Almirante, con una excelente playa de arenas blancas, que se ofrece todo su esplendor en su orilla oriental: la hermosa playa de Chapaleta.

Este es uno de los datos de mayor importancia para poder establecer la verdadera identidad de río de Mares, pues son solo dos las bahías que pueden mostrar en sus entradas grandes lagunas de mar: la citada bahía de Manatí y la de Nuevitas.

Otro dato de especial interés se expone en la cita: “…entro por el rio arriba hasta llegar al agua dulce que seria cerca de dos leguas…” (21)

Para estar a tono con nuestra hipótesis, si partimos de la boca de la bahía de Manatí y nos adentramos por el estero de Manatí Viejo por espacio de aproximadamente 12 kilómetros , (cerca de dos leguas de los tiempos de Colón), arribaremos a las proximidades de la desembocadura del río Naranjo, donde uno puede abastecerse de agua potable. Es un hecho muy singular y revelador que este ramal de la bahía de Manatí, allí donde fluye el mencionado río, el lugar conserva desde tiempos inmemoriales el toponimio de: “Estero de Colón”, ¡El único sitio en todo el tramo de estudio que muestra el nombre del genial Almirante!

En Manatí la exploración arqueológica nos garantiza una coincidencia con la serie establecida. Nosotros asumimos el presupuesto, guiándonos por el Diario, de que la mayores existencia arqueológicas debían estar localizadas en la margen occidental del canal de entrada a la bahía, basándonos en la reinterpretación de una frase de Colón que, a nuestro juicio, ha sido comprendida de modo ambiguo por los investigadores, y es en la que se hace notar que envía a una casa “que es de la parte del rio del poniente”. Para Parajón y Van der Gucht esta es la evidencia de existir dos río en el área de río de Mares: uno al Sur y otro al poniente y a tal credo se suman Morison y Núñez Jiménez, tomando al río Gibara y al Cacoyogüín para justificar su argumentación pero olvidan un detalle: Colón, a pesar de haber recorrido en gran medida este río de Mares, no anotó en ningún momento referencia ninguna que establezca le existencia de dos ríos auténticos, al contrario, en todo se limitó al singular del sustantivo, y esto se revierte a conditio porque en otros puntos de la derrota se establece que cuando Colón contactaba con realidades geográficas que aportan singularidades como esa, inmediatamente las hacía notar, por cuanto constituye indiscutibles pautas para el diseño cartográfico que todo explorador depura como esenciales en un sistema geomorfológico. Por estas razones hemos preferido remitirnos a la opción de un manejo sintáctico de expresión machas veces elípticas, tan usual en el estilo de redacción del Almirante, como puede verificarse en una indagación en este sentido, no solo del Diario , sino también de otros documentos escritos por él. Así pues nos planteamos a priori y sobre el mapa, con los datos de Colón, un modelo arqueológico que estimaba la presencia mayoritaria de residuarios en el margen Oeste de Manatí, en las proximidades de su entrada, y muy satisfactoriamente para el corso de este trabajo, las exploraciones aportaron niveles confiables de coincidencia. En Manatí fueron localizados artefactos característicos de los sitios de habitación de grupos agricultores.

Al aproximarse a la bahía de Manatí, se utilizan como puntos de referencias las lomas Cerro Dumañuecos y Tabaco, LA loma Cerro Dumañuecos [ … ]

Tiene forma cónica y se destaca en la llanura que la rodea, la loma Tabaco [ … ] es redondeada

Es de especial valor que, en todo el tramo de estudio, el derrotero no le señala, como referencia a los pilotos, dos elevaciones redondeadas a ninguna otra bahía.

De modo que en Manatí, la alusión a dos montañas redondeadas, no solo coincide plenamente, sino que es la única descripción posible. Desde Manatí, nuestro río de Mares, la navegación al Noroeste no solo es posible, sino que es la derrota indicada para hacer el trayecto a Nuevitas.

Del miércoles 31 de octubre extraemos las siguientes líneas:

Toda la noche Martes anduvo barloveteando y vido un rio donde no pudo entrar por ser baja la entrada, y pensaron los indios que pudieran entrar los navios… y navegando adelante hallo un cabo que salía muy fuera y cercado de bajos y vido una concha o bahía donde podian estar navios pequeños, y no lo pudo encavalgar porque el viento se habia tirado del todo el y toda la costa se corria del Nornorueste y Sueste.

El punto más occidental a donde llegaron las naves en la costa nororiental de nuestro país y el tal río, la concha o bahía y el cabo que salía “muy fuera”, son graves inconvenientes para los defensores de Bariay. Es interesante como a pesar de partir del mismo sitio: la bahía de Gibara, los trabajos de Van der Gucht y Parajón, Núñez Jiménez y Morison se contradicen unos a otros, y en ninguno de los tres argumentos son verdaderamente convincentes. Analicemos someramente algunos aspectos de estos trabajos.

Morison pensaba que el cabo que salía muy afuera debía ser o Punta Covarribias o Punta Brava y no dio explicación acerca del río donde no entró Colón, ni de la concha o bahía. Lo interesante es que aceptando esta tesis, entonces Colón pasó ante la entrada de la bahía de Puerto Padre, y tal vez la de Manatí, sin percatarse de ellas.

Van der Gucht y Pararón sostenían que el cabo que salía muy afuera es cabo Guincho, el río es la ensenada de Hicacos, al redorso de Punta Mangle, y la concha o bahía la ensenada de la Herradura.

En primer lugar, es poco probable que Colón pasara frente a la entrada de las bahías de Puerto Padre, Malagueta y Manatí y no las observará cuando son tan notables y, si encontrara, de noche, la entrada de la bahía de Nuevas Grandes, mucho más estrecha tortuosa, que es muy difícil de percibir cuando se navega frente a ella, incluso de día, y solo se reconoce, según el Derrotero de las costas de Cuba, por las playas que se encuentran cerca de su entrada.

Tampoco creemos que Colón, en caso de haberla divisado, tratara de entrar en esta bahía pues es muy estrecha para permitir maniobras con soltura y este es un riesgo que difícilmente hubiera corrido el Almirante con las condiciones metereológicas presentadas esa noche.

Si partimos de Manatí, esa noche las naves debían haber arribado cerca de la entrada de la bahía de Nuevita, la boca del canal de esta bahía es de aproximadamente 800 metros de ancho y muy fácil de ver. Esa noche, barloventeando, en unas de las bordadas, las “carabelas” posiblemente se acercaron a esta entrada y, debido a su amplitud, Colón trató de penetrar con las naves, pero esta costa presenta peligros y bajos, (señalados por los derroteros), y por lo tanto Colón de noche no se atrevió a arriesgar a las naves en un “río” desconocido, a pesar de que los aborígenes, sin dudas conocedores de estas costas le indicaban que sí podían entrar.

Nosotros pensamos que el río del Sol es la actual bahía de Gibara, situada aproximadamente a la distancia que señaló Colón y, efectivamente, de boca más ancha que las entradas de las bahías de Manatí, Puerto Padre y Malagueta. También como advirtió Colón para las costas de los alrededores del río del Sol, en las cercanías de Gibara se han encontrado restos de grandes poblaciones aborígenes. De manera que esto nos parece una forma mucho más plausible de interpretación que la empleada por los defensores de Gibara como río de Mares.

Cuento de la llegada de colon

Queremos exponer que no es posible realizar consideraciones de mayor profundidad con respecto a las mediciones que dejó al Almirante sobre rumbos, profundidades y distancias, pues requeríamos mucho más espacio editorial del que disponemos.

Estamos profundamente convencidos de que las ideas que hemos expuesto, producto de la elaboración rigurosa de los resultados de las investigaciones, tienen un fundamental carácter probatorio, en el sentido de refutar, con las evidencias necesarias, que Bariay pueda ser el San Salvador colombino. De este mismo modo adquiere certidumbre, como hecho, que ese puerto primado del gran Almirante es Puerto Padre, el mismo Portus Patris cuyo nombre nos llega flameando como un estandarte, desde las cartas tempranas de la colonia, desde el, ‘cargado de acontecimientos’, siglo XVI, defendiendo, detrás del enigma, la sugerencia del nombre con que tuvo Cuba su primer bautizo en la era moderna.

Cuentan que por aquí pisó Colón tierra cubana por vez primera, buscando agua dulce, y no por Bariay. Dicen que de los esteros que lo rodean fluían torrentes de manatíes en tiempos antiguos, antes de que la contaminación del central azucarero y la cacería los espantara. Ese es Manatí Viejo, un pueblo que ya no existe, en el lado oriental de la bahía del mismo nombre, costa norte de la provincia de Las Tunas.

El trayecto hacia la carretera a la playa Covarrubias, una guardarraya y tres kilómetros de senda entre cactus y manglares la senda se une con el antiguo camino real a Las Tunas, que resiste los asaltos del monte como si lo hollaran Entonces, aparece el mar; estamos en el Manatí Viejo. Hay un par de tarjas que anuncian aborígenes enterrados y mambises, la rueda de un mecanismo extinto, y el esqueleto de los muelles. Nada más.

Entre la hierba encontramos restos de loza y ladrillos de aire pretérito. Dicen que la gente de aquí, antes de huirle a los españoles, escondió el oro y la plata en las tumbas del cementerio hoy sepultado bajo el marabú; de Manatí, el pueblo actual, huye la gente azotada por la poca esperanza, el abandono, y los ciclones humanos y naturales.

 FUENTES

Siguiendo al Gran Almirante – 1996

Miss Connie Ramon

5921 S.W. 148th Place,

Miami, FL 33193


Portus Patris – La Llegada de Colón a Cuba. – 1992

Editorial Sanlope

Lucas Ortiz No. 23

Las Tunas, Cuba

www.periodico26.cu

www.puertopadre.com

http://es.wikisource.org/wiki/Diario_de_a_bordo_del_primer_viaje_de_Cristóbal_Colón:_texto_completo

 

5 Comentarios en “¿Bariay, Baracoa o Puerto Padre? ¡Portus Partis!

  1. Hola Yury Ramón.

    Soy un paisano tuyo que hoy vive muy lejos de su terruño. Conozco la region a que refieres tu escrito como la palma de mi mano. Soy de Manatí. Tengo escrito un libro, resultado de una exhaustive investigación de campo y archivos y sustentada sobre extensa bibliografía, sobre la historia de la comarca de Manatí, que a los efectos de mi libro: “Puerto de Mares, apuntes para la aproximación al conocimiento de una comarca histórica”, se extiende desde las lomas del Rompe hasta la costa norte y desde la bahía de Nuevas Grandes hasta Punta Cobarrubias. Como tu, soy un entusiasta de la hipótesis referida al binomio Puerto Padre-Manatí como los puntos primigenios de la historia de Cuba.
    En el proceso de revision bibliografica que hice para mi libro tuve como lectura obligada entre otros muchos libros y documentos el excelente resumen de investigación de un grupo portopadrense: “Portus Patris, la llegada de Colón a Cuba”. Estoy seguro de que en tu escrito has utilizado esa fuente casi exactamente y creo que en muchos puntos sobra el casi. Creo además que la parte final de tu trabajo se apoya en el comentario de Henry Constantín Ferreiro titulado “Viaje a la nada” que fue publicado en un número especial de la revista “Cocuyo”. En ningún caso citas las fuentes, eso es un delito contra la propiedad intelectual. No tomes a mal lo que te digo, si estoy equivocado disculpa la intromission, pero si estoy en lo cierto, toma acción para rectificar la situación. Muchas gracias, un abrazo a Cuba y otro especial para nuestra comarca. Para ti suerte y un reiterado saludo cordial. Frank Folgueira L.

    • Frank mis saludos para usted, gracias por publicar en mi blog, sobre las fuentes que me dice, cito solo las que consulté que son esas que usted ve, está bastante explicada aunque no cito al libro Portus Patris completamente hay temas que no aludo porque no consideré necesarios, el comentario de Henry Constantín Ferreiro titulado “Viaje a la nada” no lo cito porque no es de mi interes existen fuentes mucho más relevantes y fieles del tema como el criterio especializado de los historiadores y museologos de los municipios antes mencionados.
      Saludos

  2. Quisiera invitarlo al coloquio de la UNEAC para que exponga cuanto sabe; pero no tengo su cuenta para hacerle llegar la convocatoria. Si puede contacte conmigo
    Saludos,
    Reymundo

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